Programa de salud

 

Los programas de entrenamiento personal destinados a la salud tienen como objetivo mejorar  las capacidades funcionales de la persona con el fin de optimizar su calidad de vida.

Estar sano no es sinónimo de estar exento de enfermedad. Hay personas que, a pesar de no estar enfermas, no se puede considerar que estén dentro de los parámetros de salud; tienen a encontrarse mal, sienten exceso de fatiga, se resfrian continuamente, sufren dolor  de espalda y otras articulaciones de forma crónica, y no tienen ningún diagnóstico médico y, sin embargo, su calidad de vida no es saludable ni  agradable. 

Con nuestros programas de salud podemos mejorar todos estos síntomas, podemos obtener beneficios sobre el sistema cardiovascular y muscular, sintiéndonos menos fatigados a la hora de realizar nuestras actividades diarias.

 

El doctor Valentín Fuster, reconocido como uno de los mejores cardiólogos del mundo, piensa que sin prevención y promoción de la salud, toda la medicina asistencial, que está arruinando a todos los países, tiene poco sentido. No le falta razón.

Fuster cree que para prevenir hay que tener en cuenta una regla sencilla. La podríamos llamar ‘el tres por dos’. Tres elementos: físico, químico y sociológico y dos aspectos puntuales en cada uno de ellos.

En el físico: la presión arterial y el diámetro de la cintura. Milímetros de mercurio y centímetros de tamaño. Una tensión arterial adecuada y un cinturón que no pase de 100 es lo que cada individuo deber procurar tener en su justa medida.

Luego, lo químico. También son dos parámetros: las cifras de glucosa y de colesterol. Y asimismo se pueden controlar. Hay muy buena medicación para mantener a raya la diabetes y la hipercosterolemia si una o la otra, o las dos están presentes.

Lo mismo ocurre con el tercer concepto, el sociológico. Comportamiento: no fumar ni un pitillo y hacer ejercicio con cierta intensidad de forma regular. En una palabra: voluntad con la que corresponsabilizarse de la propia salud.

Además, este último apartado, unido a una dieta meditarránera, prudente en calorías, modula, por otra parte, lo físico y lo químico. Ejercicio, ausencia de tabaco y una dieta correcta es prácticamente todo lo necesario para disminuir el riesgo de enfermar de forma radical. De hecho, cuando no existen ninguno de los factores de ese ‘tres por dos’ el riesgo de problemas cardiovasculares baja a menos del 2% en una década.

La pregunta del millón es la de ¿por qué, con unos planteamientos tan sencillos, la mayoría de la población hace caso omiso? Será que así es la condición humana. Quizá con un programa dirigido por un entrenador personal sea mucho mas fácil conseguir la fuerza de voluntad necesaria para responsabilizarse de la salud, además de seguir una pauta de ejercicio mucho más adaptada a cada persona en cada momento.

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